>El púlpito de mi ignorancia…loba con piel de lagarto

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Erase una vez (que se era) una loba a la que muchos vimos venir, embutida en piel de lagarto y con una mirada algo…confusa.
Los zorros del lugar enseguida olfateamos que aquello del disfraz, solo era un camelo para ganarse la confianza del incauto, cosa que consiguió con los corderos mas débiles…aquellos que pasaban por algún apuro y a los que prometió no ser sacrificados nunca. Con todas sus artimañas y encima de un lodazal de trampas, construyo un refugio donde cobijarlos a cambio de su esfuerzo y un sacrificio esclavo. Mientras los corderos edificaban su pirámide, la loba y una hiena de mirada perdida disfrutaban de su estafa piramidal…todos los lujos posibles y un imperio construido de hielo en un desierto de espejismos.
Un zorro viendo el percal, se atrevió a aconsejar cuando no fue tarde aún. Pero su consejo cayó en saco roto y el tiempo, le dio razón y una realidad que costaba digerir. Los corderos fueron sacrificados por turnos (de mañana, tarde o partido) y separados para que no formasen opinión…no leyeron la letra pequeña de un acuerdo inexistente. Trabajaban para pagar los caprichos de quien los acogía “voluntariamente”, mientras el hielo se iba deshaciendo y la casa se hundía en el fango del (des)crédito.


Moraleja: Algunos zorros saben mucho, siempre van por delante y de frente, te matan pero los ves venir. La confianza es ciega y a menudo, da asco.

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